Viernes, 25 de Diciembre del 2020

Glamping: 6 lugares para acampar con estilo cerca de CDMX

Duerme en una tienda de lujo a orillas de un río cristalino o con vista a las montañas en Morelos.

Es como si acamparas en la naturaleza, pero en lugar de dormir en el suelo te quedas en una cama calientita. Así es el glamping, un tipo de alojamiento para quienes desean una aventura sin renunciar a las comodidades.

1. Las Estacas
El parque acuático natural Las Estacas, en Morelos (a 2 hrs desde CDMX), tiene su propio glamping para quienes deseen un fin de semana de naturaleza y chapuzones.


2. Tendo Glamping
Se ubica en las afueras de Tepoztlán, Morelos; desde CDMX, llegas en 1 hr 30 min en auto. Es un complejo de 20 tiendas con baño privado que ofrecen vistas hacia las montañas; cada una tiene una cama queen y espacio hasta para tres camas extra individuales. Están equipadas con amenidades eco-friendly. Este es un lugar de desconexión total, pues no hay acceso a internet.


3. Huasca Sierra Verde 
Un conjunto de “iglús” para familias es el distintivo de este alojamiento en el bosque, muy cercano al Pueblo Mágico de Huasca y a 2 hrs 30 min desde CDMX. Cada uno tiene dos camas matrimoniales, un sofá cama y baño privado.


4. Nómada Camp 
Se encuentra a 20 min en auto desde San Miguel de Allende. Es un conjunto de tiendas de loneta impermeables y térmicas, para dos o hasta cuatro personas; están distribuidas en un terreno cercado con más de 2,000 m cuadrados, donde se admiten mascotas. En la propiedad hay cuatro baños compartidos.


5. Glamping La Huerta
Está en Cholula, Puebla. Puedes dormir en una romántica cabaña alpina en versión mini: dentro hay una cama y una mesita para dos. La fachada es totalmente transparente para disfrutar las vistas de la naturaleza sin interrupción. El baño es compartido. 

Afuera de las cabañitas hay alberca, zona para fogatas, hamacas y camastros.


6. Villas Amatlán 
En las afueras de Amatlán de Quetzalcóatl, Morelos; a solo 20 min de Tepoztlán. Es una “aldea ecológica” formada por domos con interior de madera; cada uno tiene su cama, mesita para dos, un pequeño refrigerador (debes llevar comida) y baño privado. Eso sí, no hay Wi-Fi.