Jarana Yucateca, Yucatán

La jarana es el baile típico de la península de Yucatán. Dos golpes de timbal marcan el inicio del baile, inmediatamente el bastonero concerta las parejas a su arbitrio procurando que ninguna se quede sin participar, las forma en dos largas filas, frente a frente, una de hombres y otra de mujeres. Cada pareja conserva su autonomía en el baile y su propio ámbito de dos metros aproximadamente, en el cual se entrecruzan y realizan todas las figuras que su habilidad les permita.
En el baile de la jarana predomina el hieratismo de las danzas aborígenes que influye en la verticalidad de las posturas de sus intérpretes, que en las partes valseadas se realizan giros mientras levantan los brazos en ángulo recto al estilo de los bailadores de jota y efectúan tranquidos con los dedos, reminiscencia de las castañuelas españolas. Con esta sola excepción, el baile de la jarana se limita a las extremidades inferiores, particularidad que la distingue de la jota y del zapateado español; el tronco del bailador permanece erguido, al grado que se tiene a lujo danzar con un objeto en la cabeza sin que éste caiga, como el caso de las “galas” o de las “suertes”.
La Vaquería
La vaquería es una de las fiestas tradicionales más difundidas en Yucatán. Tiene su origen en la época colonial y se celebraban anualmente en honor al Patrón o Patrona de la hacienda o pueblo; fiesta que tardaba tres días y cuatro noches, o toda la semana, según nos cuenta el escritor costumbrista Santiago Pacheco Cruz en su interesante libro “Usos, Costumbres, Religión y Supersticiones de los Mayas”. La vaquería, como casi todas las fiestas tradicionales yucatecas, es una combinación del culto religioso traído por los españoles y las creencias del pueblo maya.