Miércoles, 10 de Febrero del 2021
Puebla, la ciudad de los ángeles
Cuenta la leyenda que una corte celestial fue la encargada de trazar sus calles y colocar la campana más grande y pesada de la catedral. Pero, nosotros creemos que hay otros motivos para decir que está cobijada por los mismísimos ángeles: sus casi 365 cúpulas barrocas delineando el horizonte; los sabores delirantes de su gastronomía, como el mole y los chiles en nogada; el azul intenso de su Talavera; sus casonas coloniales convertidas en museos y hoteles y, por si fuera poco, la hospitalidad de su gente.
El turismo religioso es uno de los principales atractivos de la ciudad de Puebla. Al recorrer el centro histórico encontrarás dos ejemplos excepcionales del barroco novohispano: la catedral, que tardó dos siglos en construirse y que tiene las torres más altas de América Latina y la Capilla del Rosario, los ojos no se dan abasto para contar la cantidad de altares recubiertos en oro y azulejos de talavera que se montaron sobre sus paredes.
Los fines de semana, la ciudad de Puebla es un escaparate de actividades artísticas, basta con darse una vuelta por el Barrio del Artista, donde se reúnen verdaderos talentos de las artes plásticas, algunos trabajando en vivo frente al público, ya sea pintando, dibujando o moldeando algún metal. También está el pintoresco Barrio de los Sapos, que se convierte en casi un museo de antigüedades y objetos extraños al aire libre. Otro imperdible de este barrio es la famosa cantina La Pasita y sus 22 licores servidos en caballitos.
El área que componen los fuertes se rehabilitó para instalar un teleférico, un planetario y un parque para hacer picnics y renta de bicicletas; por cierto, hay una ciclopista que lleva hasta el Pueblo Mágico de Cholula.