Lunes, 30 de Noviembre del 2020
Top 5 de los mejores platillos típicos mexicanos
Pozole - Platillo típico de México
Uno de los platillos más queridos y representativos de México es, sin duda, el pozole. Es tan aclamado que, a lo largo de todo el país, existe una amplia diversidad en cuanto a su preparación. Sin embargo, su aspecto es universal y pocos son los que se pueden resistir a un delicioso plato.
Su origen náhuatl pozolli, que significa espuma; es de origen prehispánico y como prueba tenemos los registros de Bernardino de Sahagún, misionero franciscano. En ellos se menciona que era preparado con carne humana; hasta que en los años 1700 y 1800, se empezó a cocinar como lo conocemos ahora. Este platillo prehispánico era preparado en honor al dios Xipe-Tótec.
Actualmente es común que se elabore con carne de cerdo y porciones de maíz cocido y reventado; para después, servirlo en un plato pozolero (hondo). Se condimenta con jugo de limón, sal, salsa picante o chile piquín molido, lechuga, rábanos rebanados, cebolla picada y orégano molido. Y en algunos casos, como en el pozole verde, se agrega chicharrón de puerco y aguacate para acompañar.
Las recetas más populares de pozole son las de Guerrero, Jalisco y Michoacán.
Mole Poblano - Platillo típico de Puebla
El mole es el ejemplo perfecto del mestizaje de sabores que vivimos durante la época del virreinato. En aquellos tiempos, las cocinas que marcaban la pauta eran la de los conventos. Puebla fue el corazón de creaciones y mezclas y específicamente el Convento de Santa Rosa de Lima, fue hogar de uno de los platillos más icónicos de la cocina mexicana: el mole poblano.
Sus orígenes se remontan a la cocina prehispánica, cuando era una especie de pasta que se preparaba para rendir tributo a los dioses indígenas. El mulli devino (salsa) coincidió con el verbo moler, pues todo se molía en el metate y molcajete.
Los ingredientes del mole varían y en cada casa lo hacen diferente, pero lo que siempre lleva —al menos en Puebla— es: chile ancho, chile mulato, chile pasilla, chipotle, clavo, pimienta gorda, comino, canela, anís, chocolate, cacahuate, almendra, nuez pecana, pepitas, ajonjolí, pasas, jitomate, tomate, ajo y cebolla. Digamos que esta es la base, después cada quien lo muele y sazona a su manera.
Después se fueron incorporando los ingredientes que llegaron con la colonia y se sustituyó el guajolote por el pollo y otras proteínas.
Cochinita Pibil - Platillo típico de Yucatán
Este platillo yucateco es uno de los más deliciosos de nuestro país. Con tan solo imaginar la combinación de sabores de la carne de cerdo condimentada con achiote, jugo de naranja agria, comino, pimienta y otras especias, seguramente se te hará agua la boca. La cochinita pibil no solamente es deliciosa, sino que también goza de gran importancia cultural y sus orígenes datan desde tiempos prehispánicos.
Comenzando por su nombre, el cual debe al método de cocción que utiliza: el pib. Este horno subterráneo de origen maya, está equipado con piedras calientes o leña, y dentro de él se colocan los alimentos a comer, envueltos con hojas de plátano. Debido a las temperaturas que alcanza, de hasta 200ºC, la carne del cerdo suele quedar tan suave que se desmenuza fácilmente. Para disfrutarla, lo mejor es acompañarla con cebollas moradas encurtidas o salsa xnipec, de habaneros, cebolla, cilantro y naranja agria.
Se dice que en sus orígenes la carne utilizada era el venado, faisán, el pavo de monte y el pecarí. Sin embargo la receta que conocemos hoy en día, tuvo también aportes españoles, pues fueron ellos quienes introdujeron al cerdo en nuestro país.
Actualmente, este platillo tiene gran relevancia nivel cultural porque forma parte de uno de los ritos más importantes de la región; es decir el Hanal Pixán, celebración en la que se ofrenda comida y bebida a las almas de los fieles difuntos.
Torta ahogada - Platillo típico de Guadalajara
Éste es un platillo clásico de Jalisco, que se cree se inventó hace unos 85 años. Cuenta la historia que un día Luis de la Torre llegó a su casa y solo había un trozo de pan, frijoles refritos, un poco de carne de cerdo y salsa de jitomate. Tomó todo y se hizo un bocado para quitarse el hambre. Le gustó tanto que le pidió la receta de la salsa a su esposa (el secreto de todo), y después se dedicó a venderlas.
Don Ignacio Saldaña trabajó para el señor De la Torre, y aún hoy hace las famosas tortas ahogadas en su negocio El Güerito, sobre la calle de Madero, en el centro de Guadalajara. El platillo consiste de un birote salado (una especie de bolillo denso), frijoles machacados, carnitas de cerdo y las dos salsas, una de jitomate y otra de chile de árbol. “Bien ahogada” significa que se mete en la salsa de chile hasta que dejan de salir burbujas, y “medio ahogada” que solo se baña la mitad en dicha salsa.
Hoy en día hay muchas versiones: algunos añaden cebollas desflemadas, col o incluso cambian la carne por alguna otra como pollo o camarones.
Zacahuil - Platillo típico de la Huasteca
Es el personaje principal de la cocina huasteca, el gigante de la gastronomía mexicana y un platillo con el que se podría alimentar una familia entera. El zacahuil, es el tamal más grande de México y el mundo.
Se trata de una masa de maíz martajada, lo cual hace la primera diferencia con el resto de los tamales. El grano de maíz se muele menos que para la masa normal, dando una textura granulosa característica del zacahuil. Siempre se prepara en grandes formatos, y el más largo del que se tiene conocimiento es de cinco metros de puro sabor.
El zacahuil es un platillo que comparte la región de la Huasteca: San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo. La receta en los tres estados es prácticamente la misma: masa quebrada, manteca de cerdo, chile chino, cascabel y carne de cerdo o guajolote.
Es un platillo que incorpora muchas técnicas culinarias mesoamericanas: el nixtamal, la preparación de moles o salsas para el relleno y una cocción debajo de la tierra con leña y piedras calientes. Otro elemento muy importante es la envoltura de esta masa preparada en hojas de plátano.
Cuenta la leyenda que cuando los conquistadores llegaron a la Huasteca descubrieron una preparación que utilizaban los pobladores de ese lugar para merendarse a sus adversarios.
La cocción toma aproximadamente de 10 a 12 horas y es importante conocer la hidratación de la masa para no dejarlo crudo o demasiado cocido. Generalmente son las mujeres de la casa las que lo preparan. La masa se mezcla con la salsa y la carne sobre las hojas de plátano. Se mete en el horno -conocido como texcal– y se cubre con ladrillos y barro para concentrar el calor. Pasadas las horas, se saca del calor, se revisa la cocción y listo.
Este es un platillo de fiesta, presente en bautizos, bodas, XV años.
